Metáforas visuales para cuentos

Según el DRAE, una metáfora es

“Traslación del sentido recto de una voz a otro figurado, en virtud de una comparación tácita, como en las perlas del rocío, la primavera de la vida o refrenar las pasiones.”

En un cuento con el propósito de cambiar una percepción, dar una lección de inteligencia emocional o transmitir un valor, las metáforas son la esencia. Sin embargo, no necesitamos hacer poesía. Ir directo al grano es lo mejor y una imagen vale más que mil palabras. Queremos que el cerebro imagine y comprenda.

Un ejemplo, ¿qué pasa si en una relación pretendemos controlar al otro? ¡Podemos perder la amistad!

 

 

Esta metáfora se puede aplicar a muchas relaciones. Hay relaciones de amistad, de pareja, de familia, de empresa, de negocios… y todas tienen algo en común: son relaciones. Aunque con distintos personajes, distintos escenarios y distintos momentos del viaje, básicamente todas nacen de la misma manera, se desarrollan de la misma manera y terminan de la misma manera porque todas tienen un mismo agente actuante: TU.

Cuando algo no anda bien en tus relaciones, pregúntate, ¿cual es mi patrón? No tengas miedo de la respuesta, sé honesto contigo mismo. Aceptarlo es el primer paso a cambiarlo. Carl G. Jung decía que “nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino aceptando su oscuridad”. Y “no puede haber transformación de la oscuridad en luz ni de la apatía en movimiento sin emoción”. Y es doloroso, claro que es doloroso. Aceptar la sombra, esa parte de nosotros que no nos gusta, es doloroso.

Pero solo aceptando nuestra sombra, integrándola, podemos trascenderla. Este acto implica humildad, perdón, y soltar.

¿No es bonita la imagen metafórica del cuento? ¡Fácil, directa y tremendamente clara!

 

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