Pasado y futuro se forman con las mismas conexiones neuronales. ¡Cuenta cuentos!

En el artículo de la Contra del periódico La Vanguardia del 4-Mayo-2018, el periodista Luis Amiguet hizo una entrevista al neurocientífico Rubén Moreno Bote. He aquí un extracto:

¿Decidir cansa más que pasar?

Piense que usamos el hipocampo y el sistema visual, muchos circuitos a la vez. Y eso consume. Tulving cree, además, que tenemos estructuras cerebrales para viajar en el tiempo.

¿Y Tulving cómo lo sabe?

Como casi siempre en neurociencia, por un cerebro accidentado, en este caso el de Kent Cochrane, quien, tras caer de la moto, tenía su memoria semántica intacta, pero había perdido la episódica. Podía pensar, pero le fallaba el simulador: su máquina del tiempo.

¿El cerebro viaja en el tiempo y decide?

Simulamos el pasado con los mismos circuitos neuronales que el futuro. Cochrane tenía dañado el cerebro y no podía ni recordar episodios del ayer ni, por tanto, simular los del mañana.

¿No es fantástico?

Usamos los mismos circuitos neuronales del cerebro para pensar sobre el pasado y el futuro. Es por eso que me gusta tanto contar cuentos. Cuando una persona se propone una meta y no la consigue se siente estancada y muchas veces abandona.

¿Por qué cuando quiere alcanzar esa meta, repite una y otra vez la misma situación con el mismo resultado negativo?

Porque es lo que ha aprendido a hacer, por sus propias experiencias o por creencias durante su aprendizaje.

¿Cómo hacer para que ante el objetivo propuesto la persona se dirija hacia el éxito?

Una manera muy efectiva es contando un cuento que conecte con esa situación y darle un final “feliz”. Es decir el mensaje que la persona quiere escuchar para resolver porque ella es la única que lo sabe. Mientras se escucha un cuento, la persona visualiza, vive la situación del cuento como si fuera la suya propia, la imagina. La memoria almacena esa información y cuando en un futuro próximo la persona se enfrenta de nuevo a una situación que antes la llevaba a no alcanzar el objetivo deseado, sin darse cuenta lo consigue.

Ha salido de su zona de confort y ese éxito lo empuja a continuar. La persona resuelve.

Como nos dice el neurocientífico Rubén Moreno Bote:

Para decidir qué pasó, es decir, para recordar, usamos los mismos circuitos que para elegir qué haremos que pase con nuestras acciones. El cerebro es una máquina del tiempo, explica Moreno, que, para tomar decisiones, evoca escenarios pasados, simula futuros y elige uno.

Es más fácil de lo que pensamos. El problema es que normalmente queremos resolver, pero al mismo tiempo nos asusta terriblemente resolver porque nos dirigimos a un camino desconocido. Por eso se ponen resistencias. Al escuchar el cuento metafórico adecuado, la persona escucha el mensaje sin poner resistencias, no se lo espera, lo recoge tranquilamente sin esfuerzo y finalmente actúa hacia el nuevo camino aprendido en el cuento.

Pasado y futuro se conectan. El cerebro de la persona conecta con lo aprendido simbólicamente, lo que ha visualizado metafóricamente. De esta manera consigue la meta que antes no podía conseguir.

Niños y adultos, todos nos podemos beneficiar de la fantástica herramienta que son los cuentos.Por eso los cuentos se usan en terapia y en coaching. Nuestro cerebro está diseñado para imaginar. Los cuentos transportan a lugares dónde todo es posible. Una vez lo has imaginado, ya puedes hacerlo realidad.

Déjame contarte un cuento para concluir este tema:

 

¡Resolver esta a tu alcance!

 

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