¿Cómo desaprender lo aprendido?

 Aprendiendo de un nuevo modelo y practicando hasta hacerlo tuyo

Y es posible. Solo hace falta tener ganas, muchas ganas. ¡Desearlo intensamente! Después aprender de un nuevo modelo para desaprender lo que se ha aprendido, Por que los seres humanos aprendemos desde el inicio de nuestra existencia de alguien… o algo. Está en nuestra naturaleza.

Todo el mundo, a su manera, pensó Jerene, encuentra lo que debe amar y lo ama. La ventana se convierte en espejo y, sea lo que sea aquello que amamos, en eso nos convertimos nosotros
David Leavitt
Esta cita es del libro “El lenguaje secreto de las grúas” de David Leavitt. Este libro que leí cuando era muy joven, me llamó terriblemente la atención. Te escribo aquí el párrafo del Niño grúa:
Era la historia de un niño, llamado Michel en el artículo, nacido de la violación de una adolescente posiblemente retrasada. Hasta la edad de dos años vivió con su madre en un piso junto a un solar en construcción. La madre se pasaba el día entrando y saliendo del apartamento, perdida en su propia locura. Apenas era consciente de la presencia del niño ni sabía cómo alimentarlo o cuidarlo. Los vecinos estaban alarmados por los lloros de Michel y muchas veces, cuando llamaban a l puerta para pedir a la madre que lo calmara, descubrían que el niño estaba solo. Salía todas horas y abandonaba al niño sin nadie que lo vigilara. Pero, de pronto, un día el niño dejó de llorarAl día siguiente, el silencio continuó. Y así, durante varios días en los que apenas se oyó un ruido. Los vecinos llamaron a los bomberos y a los asistentes sociales, quienes encontraron al niño echado en su cama junto la ventana. Estaba vivo y presentaba un aspecto notable, a juzgar por la severidad con la que había sido descuidado. Jugaba pacíficamente en su mugrienta cama y se detenía cada pocos minutos para mirar por la ventana. Su juego no se parecía a nada de lo que pudieran haber visto antes. Miraba por la ventana y levantaba los brazos.Los movía dando sacudidas y se paraba. Se ponía de pie sobre sus flacas piernas y se caía, pero volvía a incorporarse. Emitía ruidos extraños con la garganta, una especie de chirrido.
¿Qué estaba haciendo?, se preguntaron los asistentes sociales. 

¿A qué clase de juego está jugando? Entonces miraron por la ventana descubrieron varias grúas que levantaban vigas y agitaban con sus brazos únicos barras de hierro para su demolición. Cuando la grúa se levantaba, Michel se levantaba; cuando se inclinaba, él se inclinaba. Cuando los frenos chirriaban y el motor zumbaba, él chirriaba con los dientes o zumbaba con la lengua. Lo cogieron y se lo llevaron. Entonces empezó a llorar de modo histérico. 

Era imposible calmarlo, completamente desconsolado al verse separado de su amada grúa. Años más tarde, siendo un adolescente, lo llevaron a un hospital psiquiátrico. Se movía como una grúa, hacía ruidos como una grúa y, aunque los médicos le enseñaron muchos dibujos y juguetes, sólo respondió a los dibujos de grúas y sólo jugaba con los juguetes de grúas. Sólo las grúas lo hacían feliz. Por ello recibió el nombre de «el niño grúa». La pregunta que, leyendo el artículo, le vino a la mente fue: ¿A qué suena todo esto? ¿A qué se parece?
Ese lenguaje pertenecía exclusivamente a Michel y, con él, se perdió para siempre. Qué maravillosas, qué imponentes debieron parecerle esas grúas en comparación con las pequeñas y torpes criaturas que lo rodeaban. Todo el mundo, a su manera, pensó Jerene, encuentra lo que debe amar y lo ama. La ventana se convierte en espejo y, sea lo que sea aquello que amamos, en eso nos convertimos nosotros”. David Leavitt
Hace poco estuve en la playa tomando un café en el paseo. En la mesa de al lado había un hombre dando de comer a una gaviota. En los parque nacionales está prohibido dar de comer a los animales salvajes, pues les estás enseñando una manera de actuar, de ser y de hacer, distinta  a su naturaleza.
¿Qué mueve a mucha gente a tomar esa iniciativa?
Sea lo que sea… están haciendo un daño terrible al animalito…
Pero, ¿qué pasa si se enseña a un niño por negligencia, o exceso de protección o cualquier otra causa, un aprendizaje equivocado como la gaviota del paseo de la playa? (y no me refiero a un caso grave de negligencia como el libro de David Leavitt, me refiero a alguna de esas pequeñas cosas que todos hemos aprendido erróneamente y nos hacen tomar caminos equivocados en la vida)
Como el chiste, pueden pasar dos cosas.
Una , que no pase nada. El niño cuenta con otros modelos con los que se identifica más y los aprende también.
O dos, que aprenda equivocadamente y se pase toda la vida haciendo eso que ha aprendido mal.
¡Uf!
Bueno, hay una solución: DESAPRENDER LO APRENDIDO.
¿Cómo? BUSCANDO UN NUEVO MODELO Y APRENDER DE ÉL. Encuentra un MENTOR
Mirando esa gaviota de la playa me acordé del libro JUAN SALVADOR GAVIOTA del escritor Richard Bach
“El secreto es dejar de verse a sí mismo como prisionero de un cuerpo limitado, rompe las cadenas de tu pensamiento y romperás también las de tu cuerpo”.
Richard Bach
Recuerda que leer libros es un camino para aprender cosas nuevas. LEER, LEER, LEER… APRENDIENDO DE LO ESCRITO.
Si no es así, es solo un libro más.
Y  la cuentoterapia también puede ayudarte. Escuchar el cuento adecuado en el momento adecuado, puede darte alas. Un cuento conecta con tu situación y la puedes ver desde otra percepción. Es como corregir algún imput del programa que estás usando.
Para contar un cuento personalizado, yo uso terapia narrativa, PNL, y otras técnicas… y por supuesto a través de la gran sabiduría de los cuentos de tradición oral.
Es una manera efectiva de entrar en tu inconsciente y cambiar un programa aprendido.
¿Quieres volar más alto?
Déjame que te lea este párrafo:
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